En una dimensión diferente

Bienvenidos a esta otra dimensión, donde las ideas y los pensamientos, van de la mano de experiencias vividas e historias de una ficción, de lo mas real.

martes, 2 de octubre de 2018

La alargada sombra de la Tormenta

A la mañana siguiente todo estaba en calma, ya se sabe que después de la tormenta… me asome a la ventana y vi el rio que había subido considerablemente de caudal y al otro lado el balneario, rodeado de los arboles habituales, que habían perdido casi todas sus hojas a causa del otoño y del severo azote que había supuesto el agua torrencial de la lluvia.

El paisaje que se dibujaba era entre bucólico y tristón, con los rayos de sol incipiente de primeras horas de la mañana, que asomaban por entre los restos de las nubes que incidían lateralmente en los enormes acristalamientos de la bóveda del hall principal del balneario.

El suelo bajo los árboles y alrededores del balneario, era una balsa húmeda de hoja de platanero, de entre marrones, verdes y amarillentos, que parecían tejer una alfombra persa de motivo otoñal.

Me senté a desayunar en la parte de madera de la encimera de la isla de mi rustica cocina, cogí la taza de café y me dispuse a leer en el móvil las noticias que me ofrecía mi cuenta de Twitter, no obstante no me podía quitar de la cabeza el sueño/pesadilla que había tenido, y pese a no encontrar en casa ningún indicio de que hubiera sido real lo de la noche anterior, tenía la sensación de que algo estaba pasando en el balneario.

El balneario ofrecía a parte de los servicios de un negocio de este tipo, un ala del enorme edificio estaba destinado como residencia de ancianos, eso si, no apta para todos los bolsillos, dijéramos que era de alto standing, ya que incluía los servicios completos del balneario a parte de los normales de una residencia de este tipo. Dicha información la obtuve gracias a la relación amistosa que tuve tiempo atrás con el historiador y filántropo, John Appledown, al cual tuve el gusto de conocer y entablar dicha amistad, en una cena organizada por ayuntamiento en el museo de cerámica antigua de la ciudad.

El señor Appledown, era un simpático anciano inglés, que había decidido pasar sus últimos días en nuestra tierra, por el buen tiempo y la proximidad de mar y montaña de nuestro pueblo, y el cual había encontrado en la residencia del balneario, un hogar ideal para tal fin.

Nuestra amistad comenzó en aquella cena en una charla que mantuvimos a consecuencia de los cambios políticos, que en aquel momento se  estaban produciendo en toda Europa y como esto había afectado a la cultura en general y la libertad de expresión en particular. Tras aquella noche era raro que no quedáramos a menudo para charlar y arreglar el mundo a nuestra manera, tras una taza de café en mi caso y de te en el suyo, en mi casa, en la encimera de madera que tanto le gustaba.

Appledown nos abandono 3 años después de habernos conocido, pero en los últimos encuentros que mantuvimos, ya me dejo datos sobre algo que le chirriaba dentro del funcionamiento del balneario, a lo cual yo no había dado mucha importancia, hasta la noche anterior.

No sé si fue mi subconsciente el que en una noche de tormenta como aquella, hizo que relacionara lo desapacible de la noche con la información que había tenido almacenada en mi cabeza sin haberle hecho mucho caso, o verdaderamente vi algo que luego se mezclo con el sueño que había tenido la noche anterior.

Cuando termine de desayunar cogí mi libreta de apuntes y comencé a apuntar los datos que recordaba del sueño por un lado, y después tratar de relacionarlo con lo que Appledown me había comentado.
Los hechos relacionados me daban como conclusiones 3 datos claros, ancianos desaparecidos en extrañas circunstancias, siempre de un poder adquisitivo alto y siempre durante tormentas.

Con estos datos en mi mente me fui a dar una paseo y tratar de entrar en el balneario para poder hablar con alguno de los huéspedes, a ver si alguno de ellos había visto algo raro la noche anterior y posteriormente miraría a ver si  encontraba algún indicio de algo en los exteriores del balneario que apuntara a ver si verdaderamente pasaba algo en el balneario o simplemente eran elucubraciones mías y locuras de un anciano al filo de la muerte.

Salí de casa y me encamine calle abajo en busca del puente sobre el rio Jaleon, el puente más próximo a mi casa que me permitiría cruzar al otro lado del rio y así dirigirme al balneario, casi un kilómetro me separaba del puente y a medio camino, alguien se tropezó conmigo, propinándome un empujón por la espalda, me gire rápidamente y no vi a nadie a primera vista, hasta que no bajé la mirada y vi a un pequeño de unos 10 años que se había tropezado conmigo por ir mirando hacia donde no debía mientras se dirigía a su casa, según me comento al pedirme disculpas.

Entonces en esos breves momentos tuve un flashback y lo reconocí, era uno de los niños que la noche anterior, vi huir despavoridos, era el niño del paraguas, entonces sin pensármelo dos veces le pregunte:

- Perdona ¿de qué huíais anoche tú y tus amigos?-.

 El niño se quedó pálido, y en un primer momento negando con la cabeza dio unos pasos hacia detrás, pero yo insistí:

 - No te preocupes, no diré nada a nadie, pero os vi correr desde la ventana de mi casa, la cual le señale, y me intrigo mucho que huyerais de esa manera, ya que se veía a leguas que no era por la lluvia-.

Entonces le niño reacción y articuló palabra:

- Algo malo, vimos algo muy malo y nos asusto, por que el también nos vio a nosotros-.

Me quede callado y pensativo durante unos segundos, ya que según cual fuera mi próxima pregunta, podía hacer que el niño se sintiera incomodo y se fuera sin explicarme lo que les ocurrió.

 –¿A quien o que visteis exactamente para que unos chicos tan valientes como vosotros salierais huyendo?-.

Y entonces la respuesta del niño me dejó petrificado.

– Vimos un demonio que se estaba comiendo algo, un animal o una persona y cuando nos vio de un salto cruzo el rio y con un grito nos ahuyento, no le veíamos la cara pero si unos enormes ojos rojos brillantes, y con esto como para no salir corriendo, pese a ser súper valientes señor!!-.

Le di las gracias al niño por la información y él se volvió a disculpar por el choque y cada uno seguimos nuestro camino.

Crucé el puente y me encaminé hacia el balneario, lo que el niño me explico me tenia descolocado, pero seguro que tenía una explicación, aunque fuera más oscura que el carbón, más oscura que mi sueño, pero que pronto seguramente tendría luz, sobre tanto misterio y oscuridad. 

Conjeturas de una discusión en espiral

Cuando de pequeñito los inputs que recibías de tu familia de según qué temas iban en una dirección y ahora cuando ya te has formado una idea de esos temas como persona adulta te dicen y te discuten argumentando con razones totalmente contrarias y de un rancio que atufa a kilómetros de distancia, es como para que te estalle la cabeza.

Me indigna, me subleva y pierdo la razón, por las formas y el tono de mi discusión, cuando intento expresar mi postura, mis ideas al respecto. Porque no me permiten pensar lo ágilmente que sería necesario para rebatir punto por punto la serie de tonterías que a nuestros mayores les han metido en la cabeza los medios manipulados que oyen y ven, con la tontería del neopatriotismo que nunca antes ellos habían sentido por razones obvias, 40 años de represión, pero que ahora se lo venden como si fuera algo bueno contra el independentismo.

No pienso discutir mas de estos temas, allá cada uno, ya se lo encontraran de una forma u otra, como diría aquel “que disfruten lo votado”. Cada uno es libre de caerse tantas veces como quiera siempre y cuando tengas la capacidad de levantarte cada vez, pues lo mismo es equivocarse.
En cuanto a mis ideales, en si no son del todo míos, propios, si no los que me han ido inculcando y los que me he ido formando en los años de vida, desde la adolescencia hasta ahora, con lo que he vivido y convivido,  y con los que ahora que tengo capacidad de decidir voy a ser consecuente y tendré que ceder algunas veces, pero siempre comprendiendo que no hay mejor manera de cambiar algo, si no es incidiendo en ello desde dentro.

Pero debo cambiar mi perdida de papeles a la hora de expresar algo, por un discurso tranquilo y sosegado, sin sentirme atacado por tanta deriva contraria a lo inicialmente planteado.
Huyo de los patriotismos, banderas y hooliganismos de pandereta, solo defiendo lo que es la gente en si, lo que la vida nos da, lo bueno, el ser feliz con lo que se tiene y no con lo que se podría tener, no necesito aparentar lo que no soy, ni me avergüenzo de lo que hasta ahora he sido y sobre todo me da igual lo que piensen de mi, siempre y cuando sea con respeto, aunque no podre evitar pensar que a veces algunos puedan estar equivocados, pero en su ignorancia llevan su penitencia.

Espero no perder nunca la capacidad de analizar lo que me rodea, y dar mi opinión sin ser un altavoz manipulado por nadie y sobre todo espero algún día poder incidir en ello para cambiar lo que no me guste, lo que no sea justo, alguno podría decir que para hacer eso me metiera en política, pero si lo ves con perspectiva, donde hay tantos intereses, es muy difícil cambiar nada y si se hace es tras un muy largo camino.

En definitiva, ayer fue 1 de Octubre, día en que a los catalanes, por querer votar, nos pegaron, insultaron y nos denigraron como ciudadanos de 2da, y encima no puedes decir ciertas cosas porque por parte de mucha gente no se entiende que puedas pensar que algo te parezca bien o mal si tiene tufillo a catalanismo, todo sigue igual por mucho que se discuta, o peor, unos manifestándose por lo que fue que no fue y por lo que se sufrió y otros, riéndose del dolor y en medio los que solo queremos vivir en paz, teniendo al menos lo que antes teníamos, que era dignidad y sin más aspavientos, ni florituras, mientras tanto la derecha de uno y otro lado siguen tirándonos como armas arrojadizas, hasta que los que verdaderamente quieren una república a todos sus efectos se den cuenta que con la derecha, sea o no independentista no se logrará y con la derecha unionista, solo habrá más dolor y mas fascismo en la calle.


Así que todo sigue igual después de esta discusión en espiral, de la que nos será muy difícil salir si no se dialoga pero con dos dedos de frente y pensando en lo que un día construyo Cataluña y los que hoy la formamos, la gente, la gente de aquí, la gente de todos lados, la gente que quiere construir una sociedad más parecida a la que teníamos antes y más libre y social de la que tenemos ahora, olvidándonos del concepto que nunca tendría que haber vuelto y que solo trajo odio en el pasado, una grande y libre, porque en España no somos todos iguales, ni pensamos igual, ni hablamos igual en todos los sitios, ni bailamos y ni hacemos las mismas cosas igual, pero si tenemos algo en común y es que tenemos que convivir, pero con respeto y sin odio, ese odio que desde hace tiempo se nos tiene a los catalanes por el mero hecho de serlo y del cual algunos se aprovechan para reflejar su patetismo unionista y neofascista, basta ya! Yo no soy ni más ni menos que tu por ser catalán.

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